SENSACIÓN.
31 de enero de 2026
La toma en La Movediza, los incidentes en un loteo en La Elena y la denuncia penal contra el intendente Miguel Lunghi y el secretario de Obras Públicas Luciano Laffosse por lo ocurrido en el desarrollo inmobiliario Miradores de Montecristo parece que siguen un mismo hilo conductor: que no se haga cumplir la Ley.
Además de daños materiales, la usurpación y la toma ilegal generan un efecto contagio que afecta la convivencia en ese barrio y en todo Tandil.
La demora y la falta de respuestas municipales junto con la ausencia de medidas claras, aumentan entre los vecinos la sensación de desamparo.
Los hechos de inseguridad registrados elevan la percepción de riesgo y el miedo en la gente.
Un síntoma es “Alerta Tandil”: por la percepción de ineficacia del Estado y la pérdida de confianza en las autoridades, la comunidad recurre a nuevos canales de reclamo. De ahí su popularidad.
Hace 2 meses el intendente creó la Secretaría de Servicios “para atender el reclamo vecinal”: hasta ahora no hay resultados verificables, lo que refuerza la sensación de improvisación.
Desde una vereda, la Asamblea por las Sierras denuncia irregularidades y exige al Municipio la aplicación del Plan de Desarrollo Territorial (PDT).
Desde la vereda opuesta, particulares presentaron una denuncia penal contra el intendente y el secretario de Obras Públicas, demandando mayor transparencia y agravando la crisis institucional.
Hoy el gobierno local parece perder día a día el control sobre el espacio, muestra una gestión desarticulada, y no logra impartir el orden.
Eso sin contar las sospechas de las que hablan las denuncias.
Cuando el vecino percibe que nadie lo protege y que las autoridades priorizan defender a quienes gobiernan (por encima de la comunidad), aparece una sensación clara: los de gobernantes débiles.


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